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El equipo sanjuanino cayó ante el Barcelona pero levantó el nivel del juego que mostró en el debut.
Faltaba poco menos de dos minutos para el final del partido y la imagen era increíble. Concepción -que perdía 3 a 2- tenía acorralado al Barcelona. Había maniatado al mejor equipo del mundo. Lo atacaba por todos lados. Y el arquero español Tarres parecía un pulpo sacando tiros de gol. Encima, los palos eran sus aliados. Y, de tanto insistir y quedarse desprotegido, sufrió lo peor. Salió una contra de Barcelona y Carlitos López, justamente un sanjuanino, le puso moño a la sufrida victoria catalana. Al final fue 4-2 a favor de los Azulgranas (ayer con la camiseta alternativa de color celeste) pero el partido dejó mucho para el análisis, especialmente del lado sanjuanino. Igual, ahora el equipo sanjuanino tendrá que esperar rival para jugar mañana por el séptimo puesto.
Ayer el Concepción Patín Club fue otro. Le sirvió aquel cachetazo del debut. Los jugadores -con algo de razón- dijeron que ya no estaban cansados por el viaje. Que no les pesó la carga de la cancha. Y que, por sobre todo, se habían juramentado mejorar. Lo cierto es que, en la cancha, demostraron que están a la altura de los acontecimientos. Volvieron a perder pero dejaron otra imagen. La del equipo combativo y también inteligente para dominar los tiempos. En el debe, dejaron en evidencia que les falta efectividad en los momentos precisos. Porque en el complemento, cuando el partido estaba 2-2, crearon al menos cinco situaciones netas de gol y fallaron todas. Cuando estén más finos en la definición podrán aspirar a sueños inolvidables, porque se enfrentan día a día con monstruos del hockey mundial.
Barcelona mostró de entrada sus credenciales y salió a comerse vivo al equipo Azul. Porque así como Concepción tenía intensiones de rehabilitarse, el equipo catalán tenía obligaciones de lo mismo. Por eso el Barca metió una marca pegajosa en toda la cancha que maniató a los sanjuaninos y los obligó a ser meros partenaires. Borregán abrió el tablero con un bombazo al ángulo que no sólo le dolió al equipo de la Villa Mallea, sino que lo despertó. Se movió más, le escapó a la marca rival y empató con un golazo del Flaco Bueno tras una serie de paredes. Parecía que se iba el primer tiempo, pero Barcelona replicó y Carlos López volvió a desnivelar.
En el complemento casi todo fue de Concepción. De arranque nomás metió dos pelotazos en los palos y el arquero español le atajó un penal a Maxi Salinas. Igual, el conjunto sanjuanino, moviendo el banco (Miguel Angel Belbruno acertó en los cambios) logró empatar con otro golazo de Maxi.
Promediando la etapa apareció David Páez y facturó ante la sorpresa de todos porque el que dominaba era el Azul. Después llegó aquel notable dominio sanjuanino y el gol de López que cerró la persiana. Así fue el duelo en el que ambos conjuntos sacaron conclusiones pensando en el Mundial de Reus y, sobre todo, en el choque que tendrán por la Intercontinental después.
El Azul perdió pero dejó otra imagen. Así, se ven con mejores ojos el futuro inmediato.
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