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Los azules sanjuaninos jugaron un buen partido -inclusive empataban en uno- pero Barcelona hizo honor a su fama y le ganó 3-1.
Trató de hacer lo que pudo hasta el final. Se esforzó al máximo. Le jugó de igual a igual al mejor equipo del mundo y por momentos llegó hasta llevárselo por delante. Pero al final no pudo. Cayó por una cuestión de peso de nombres. De categoría. Frente a un equipo súper profesional que, por lo que juega, se merece todo lo que tiene. La Copa Intercontinental de hockey sobre patines se quedó en España. Barcelona le ganó 3-1 a Concepción y la levantó en el coqueto pabellón de Molins de Rei.
El primer tiempo no tuvo vuelo técnico. Es que dominaron las imprecisiones porque ninguno se acomodó a la pista. Barcelona fue más en el contexto general y por eso creó un mayor número de situaciones de gol. Pero se encontró con el Pocho Svriz, el arquero Azul de gran trabajo en el primer tiempo. El Barca llevó la iniciativa y tuvo en Borregán al jugador más eficaz a la hora de buscar el arco y a los sanjuaninos David Páez con Carlos López a los hombres más inteligentes para mover su equipo y dominar los tiempos de juego.
Entonces no extrañó que casi terminando la etapa el Pelado López se le fuera en velocidad al Flaco Bueno por una de las barandas y, cuando llegaba cerca del arco argentino, empujara al gol. Así se fue el primer tiempo. Con esa mínima diferencia. En un partido gris que tuvo en el Barca al justo ganador parcial.
Pero todo cambió en el complemento. El Azul salió dispuesto a dar vuelta el trámite. Belbruno mandó un equipo ofensivo (con Maxi, Fuentes y Martín en la cancha) y al Barca se le hizo la noche. Es que Concepción empezó a llegar seguido y a llevarle problemas a Egurrola. Pasados los 3', Pablo Martín trató de internarse en el área y David Páez lo bajó. El árbitro brasileño dio libre directo. Lo ejecutó Fabián Fuentes. Egurrola primero se lo tapó pero el rebote le quedó al Sapito, que la mandó a guardar. De nuevo era justicia. Claro que la alegría sanjuanina resultó efímera porque en menos de un minuto Barcelona volvió a desnivelar (David Páez, que raro el otro sanjuanino).
Concepción, herido, buscó de nuevo equilibrar el tanteador -porque en el juego ya lo había logrado largamente- y estuvo a punto con un tiro de Martín que dio en el travesaño. Pero se topó con una realidad irrefutable: Falló en un claro ataque y, de contra, el Barca lo vacunó casi de muerte. Fue Borregán, que apenas tuvo para tocarla al fondo.
De ahí en más, Concepción fue pura garra y corazón. Por momentos arrinconó al Barca pero ya no tuvo fuerzas para dar vuelta la historia. Ganó el gigante. Concepción fue un digno adversario. El mejor de los argentinos que tuvo en los últimos tiempos el poderoso equipo Azulgrana.
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